PULso material
Pulso Material se configura como un campo de investigación en torno a la condición ontológica del objeto y su desbordamiento a través de la materia. Desarrollado en colaboración con Aceite de Oliva Carapelli, el proyecto toma su botella como punto de partida no para reafirmar su función, sino para someterla a un proceso de desarticulación que desplaza su estatuto de objeto hacia el de material en potencia.
Inscrito dentro de La posibilidad de ser, el proyecto se sitúa en una línea de pensamiento eje de nuestro proceso creativo que interroga la jerarquía entre forma y material. Frente a la clausura del objeto —definido por su uso, tipología e inscripción en un sistema de expectativas—, el material se plantea como un continuo abierto que se despliega en el terreno de la potencia en esencia maleable y mutable, cuya agencia excede la intención proyectual. En este sentido, el material recuperado no opera como residuo, sino como un archivo activo de fuerzas, tensiones y memorias inscritas.
La botella es aquí despojada de su condición instrumental para activar una serie de ejercicios que atienden tanto a su fisicalidad como a sus comportamientos ópticos. El vidrio, lejos de ser entendido únicamente como soporte, se despliega como un instrumento de mediación.
La inclusión de la artista visual Elena Pardo introduce un desplazamiento metodológico clave. Proveniente del campo del cine expandido, y una de las figuras más relevantes en México, su práctica entiende el vidrio como dispositivo óptico antes que como material constructivo. A través de su intervención, el proyecto incorpora una dimensión inmaterial donde el vidrio no solo se transforma, sino que actúa sobre la percepción, operando como lente, filtro y superficie de inscripción de la imagen proyectada.
El proceso se articula así como una doble deriva: por un lado, la exploración material desde el taller, orientada a la manipulación, fragmentación y reconfiguración del vidrio; por otro, una investigación sobre su capacidad de mediación visual. Entre ambas se establece una tensión productiva en la que el material oscila entre su presencia tangible y su disolución en imagen, activando un juego de escalas entre lo macro y lo micro.
Más que un resultado formal cerrado, Pulso Material se presenta como un suceso en desarrollo. Un estado transitorio dentro de una investigación en curso. El proyecto no se agota en la producción de un número de objetos, sino que propone una postura frente al diseño: una práctica que, en lugar de afirmar formas estables, opera sobre las condiciones de aparición, transformación y circulación de la materia en el contexto contemporáneo.
Exhibition at Bomboti
Pulso Material is conceived as a field of research centered on the ontological condition of the object and its overflow into matter. Developed in collaboration with Aceite de Oliva Carapelli, the project takes the bottle as its starting point—not to reaffirm its function, but to subject it to a process of deconstruction that shifts its status from that of an object to that of a potential material.
Part of The possibility of being, the project aligns with a central line of thought in our creative process that questions the hierarchy between form and material. In contrast to the essence of the object—defined by its use, typology, and inscription within a system of expectations—the material is conceived as an open continuum that unfolds in the realm of potential, essentially malleable and mutable, whose agency exceeds the project’s intention. In this sense, the recovered material does not function as waste, but as an active archive of forces, tensions, and inscribed memories.
Here, the bottle is stripped of its instrumental function to trigger a series of exercises that address both its physicality and its optical properties. Glass, far from being understood solely as a medium, unfolds as an instrument of mediation.
The inclusion of visual artist Elena Pardo introduces a key methodological shift. Coming from the field of expanded cinema and one of the most prominent figures in Mexico, her practice works with glass as an optical device rather than a building material. Through her intervention, the project incorporates an immaterial dimension where glass is not only transformed but also acts upon perception, functioning as a lens, filter, and surface for inscribing the projected image.
The process unfolds as a dual trajectory: on the one hand, material exploration in the studio, focused on the manipulation, fragmentation, and reconfiguration of glass; on the other, an investigation into its capacity for visual mediation. A productive tension emerges between the two, in which the material oscillates between its tangible presence and its dissolution into image, triggering an interplay of scales between the macro and the micro.
Rather than a closed formal result, Pulso Material presents itself as an unfolding event—a transitional state within an ongoing investigation. The project does not end with the production of a set of objects, but rather proposes an approach to design: a practice that, instead of affirming stable forms, operates on the conditions of emergence, transformation, and circulation of matter in the contemporary context.