OJO de Botella
“Porque debajo de la piel de la forma la sustancia permanece viva, reconfigurando la superficie a medida que madura.” / Introducción de la noción del residuo como materia en constante transformación.
Tim Ingold
Fotografías de José Margaleff
La posibilidad de ser
Material vs Objeto
El tipo de relación que establecemos con el mundo material comienza con la mirada y la lectura que hacemos de nuestro contexto.
Como usuarios, más implicados en el consumo de productos que en los procesos de producción, tendemos a entender nuestro entorno como un universo compuesto de objetos finitos. Pero si enfocamos nuestra mirada un poco más allá de la superficie, de lo evidente, en sus partes, sus componentes y la naturaleza de estos, llegamos a lo esencial: los materiales.
Existen distinciones profundas entre los objetos y los materiales que los componen. Mientras los objetos son formas definidas, encapsuladas en sus funciones y limitadas en el encuentro con el usuario, quien a su vez está condicionado por los cánones que dictan el uso que debe darles, los materiales se despliegan en el terreno de la potencia. En su esencia, son maleables y mutables, conservando una naturaleza fluida que escapa a la rigidez del objeto. Así, los objetos se fijan en un campo de apariencias, restringidos por las expectativas sociales, mientras que los materiales, en cambio, guardan la posibilidad latente de transformarse, de alterar su presencia en función del entorno, en diálogo con las manos que los moldean.
Fotografías de José Margaleff
PROCESO
Desde esta perspectiva, como diseñadores, se propone un reajuste en la relación con los materiales y con el proceso mismo de diseñar (Ingold, 2007), desdibujando la jerarquía que sitúa a unos al servicio respecto de otros y estableciendo un diálogo que permite la mutua y continua alimentación de los diversos agentes, donde «el creador está dentro del proceso, el creador viene como otro participante que se mueve con y a través de los materiales, redirigiendo el flujo en previsión de lo que pueda surgir» (Ingold, 2007).
La continua transformación, ya sea a través del upcycling, downcycling, reciclaje o las innumerables posibilidades aún no contempladas, no es un acto fortuito ni una mera ocurrencia. Es un ejercicio persistente que refleja una postura vital frente al entorno material. En la reutilización, uno no solo interviene en los ciclos de la materia, sino que se asume como un creador en perpetua metamorfosis, moldeado por las mismas fuerzas que manipula. La sorpresa y la deriva impuesta por los materiales no son obstáculos, sino una riqueza inherente que se manifiesta tanto en el resultado final como en los procesos creativos, plantando semillas para la próxima pieza. Como diseñadores, artesanos, artistas y creativos en general, abrazar este flujo incesante no solo transforma los objetos, sino que transforma también nuestra relación con ellos, generando una visión expandida, dinámica y fluida del hacer.