OJO de Botella

 

Ojo de Botella se configura como una investigación situada en el cruce entre cultura material, procesos de mediación y prácticas contemporáneas de rearticulación del objeto. Desarrollado para Studio Sarubi, el proyecto extiende una línea de trabajo centrada en la botella no como artefacto concluido, sino como campo de operaciones desde el cual interrogar las relaciones entre forma, materia y percepción.

W 179 x H 145 x D 8 CM

Fotos José Margaleff

 

En su reciente renovación, el Edificio Frida adoptó las formas audaces y las texturas crudas características del brutalismo, marcando un distanciamiento de sus orígenes funcionalistas. Sin embargo, persisten vestigios de su pasado modernista, visibles en elementos como los pisos de terrazo y los balcones curvos, que evocan los edificios art déco del entorno. El resultado es una síntesis singular entre brutalismo y modernismo, con sutiles guiños al legado art déco de la Condesa.

Para uno de los departamentos, la propuesta de interiorismo desarrollada por Studio Sarubi dialoga con los rasgos arquitectónicos del edificio y enfatiza la fusión entre industria y artesanía, proponiendo una modernidad urbana construida a partir de la integración de técnicas manuales ancestrales. Este enfoque articula una expresión en la que herencia y contemporaneidad coexisten.

Para este proyecto somos invitados a intervenir el pasillo que conduce a las recámaras, donde surge un reto específico: cómo introducir luz en un espacio condicionado por una vista poco favorable. Este condicionante, en tensión con el diálogo entre lo industrial y lo artesanal, se convierte en punto de partida para desarrollar un elemento capaz de redefinir el carácter del espacio.

La solución surge desde una aproximación intuitiva: el vidrio recuperado como base material (industrial), intervenido y rearticulado (de manera artesanal) en una estructura modular que incorpora matices, ritmos y variaciones sutiles de color, transformando el pasillo en un recorrido dinámico y acogedor. Complementada con iluminación oculta, la intervención no solo potencia la limitada entrada de luz natural, sino que también dota de calidez y personalidad al espacio.

 

Fotos José Margaleff

“La combinación lúdica de formas similares sigue el flujo intuitivo de un diálogo entre las partes, generando superficies inesperadas que se convierten en topografías y transforman el espacio. A través de elementos físicos, se construye una piel efímera y cambiante que activa y sorprende el entorno”.

 

PROCESO

 
 

Ojo de Botella is conceived as an investigation situated at the intersection of material culture, processes of mediation, and contemporary practices of object rearticulation. Developed for Sarubi Studio, the project extends a line of inquiry centered on the bottle not as a finished artifact but as a field of operations through which to interrogate the relationships between form, matter, and perception.

 
 

In its recent renovation, Edificio Frida embraced the bold forms and raw textures characteristic of brutalism, marking a departure from its functionalist origins. However, traces of its modernist past remain visible in elements such as terrazzo floors and curved balconies, which evoke the surrounding Art Deco buildings. The result is a singular synthesis of brutalism and modernism, with subtle references to Condesa’s Art Deco heritage.

For one of the apartments, the interior design proposal developed by Sarubi Studio engages with the building’s architectural features and emphasizes the fusion of industry and craftsmanship, proposing an urban modernity constructed through the integration of ancestral manual techniques. This approach articulates an expression in which heritage and contemporaneity coexist.

For this project, we were invited to intervene in the hallway leading to the bedrooms, where a specific challenge emerged: how to introduce light into a space constrained by an unfavorable view. This condition, in tension with the dialogue between the industrial and the artisanal, becomes the starting point for developing an element capable of redefining the character of the space.

The solution emerges from an intuitive approach: reclaimed glass as a material base, intervened and rearticulated through craft into a modular structure that incorporates nuances, rhythms, and subtle variations of color, transforming the hallway into a dynamic and welcoming passage. Complemented by concealed lighting, the intervention not only enhances the limited natural light but also brings warmth and character to the space.

 

“The playful combination of similar forms follows the intuitive flow of a dialogue between parts, generating unexpected surfaces that become topographies and transform the space. Through physical elements, an ephemeral and shifting skin is constructed—one that activates and surprises its surroundings.”