Fondo de Botella

 
 

‘Pico de Botella’ es un proyecto de upcycling que transforma en joyería botellas de vino, tequila o mezcal, recogidas en los restaurantes y bares de mi barrio. Al recuperarlas, las resignificamos, descubriendo en ellas otra potencia, y replanteamos su función y estética original al transitar de la mesa al cuerpo.

 
 
 

Tanto las botellas como las joyas encierran narrativas propias que se entrelazan, creando un diálogo íntimo entre dos universos que se potencian mutuamente, elevándose en un juego de paralelismos y contrastes donde cada uno nutre al otro con su singularidad.

 

La posibilidad de ser

Material vs Objeto

El tipo de relación que establecemos con el mundo material comienza con la mirada y la lectura que hacemos de nuestro contexto.

Como usuarios, más implicados en el consumo de productos que en los procesos de producción, tendemos a entender nuestro entorno como un universo compuesto de objetos finitos. Pero si enfocamos nuestra mirada un poco más allá de la superficie, de lo evidente, en sus partes, sus componentes y la naturaleza de estos, llegamos a lo esencial: los materiales.

 Existen distinciones profundas entre los objetos y los materiales que los componen. Mientras los objetos son formas definidas, encapsuladas en sus funciones y limitadas en el encuentro con el usuario, quien a su vez está condicionado por los cánones que dictan el uso que debe darles, los materiales se despliegan en el terreno de la potencia. En su esencia, son maleables y mutables, conservando una naturaleza fluida que escapa a la rigidez del objeto. Así, los objetos se fijan en un campo de apariencias, restringidos por las expectativas sociales, mientras que los materiales, en cambio, guardan la posibilidad latente de transformarse, de alterar su presencia en función del entorno, en diálogo con las manos que los moldean.

 
 

La continua transformación, ya sea a través del upcycling, downcycling, reciclaje o las innumerables posibilidades aún no contempladas, no es un acto fortuito ni una mera ocurrencia. Es un ejercicio persistente que refleja una postura vital frente al entorno material. En la reutilización, uno no solo interviene en los ciclos de la materia, sino que se asume como un creador en perpetua metamorfosis, moldeado por las mismas fuerzas que manipula. La sorpresa y la deriva impuesta por los materiales no son obstáculos, sino una riqueza inherente que se manifiesta tanto en el resultado final como en los procesos creativos, plantando semillas para la próxima pieza. Como diseñadores, artesanos, artistas y creativos en general, abrazar este flujo incesante no solo transforma los objetos, sino que transforma también nuestra relación con ellos, generando una visión expandida, dinámica y fluida del hacer.

 

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